lunes, 11 de junio de 2012

Mujer gimnasta.

Cielo, este es Carlos mi entrenador personal...

...y antes de empezar la clase vamos a hacer ejercicios de "calentamiento"
...arriba unooo

...abajo dossss
...así bien abierta y giro...
...abajo unoooo
...arriba dosss

..cambio de posición...

...ahora dentro, fuera, dentro, fuera...
                                            

...posición para masajeee...
...ahora un poco de cremita...
                   

...extender bien ...
...y tomar líquidos.
                   

jueves, 7 de junio de 2012

Relato La Playa III (continuación).



Cuando llegué a la discoteca me encontré un poco desorientado, pues no conocía el local, había mucha gente y era difícil avanzar sin tropezar con alguien. Sin rumbo fijo fui a dar a una barra de bar y en el momento que pude le pregunté al camarero cómo llegar a la pista de abajo, él muy amable y gritándome al oído ( debido al volumen de la música), me indicó cómo llegar.



Tras atravesar la abarrotada pista de baile llegué a la escalera que iba al nivel inferior, al bajar pude comprobar que en este nivel el ambiente era de música latina, también había mucha gente, sobretodo en la pista, pero se podía transitar sin tanta dificultad, y al localizar la barra de bar me dirigí a ésta.


Al llegar dí una ojeada alrededor de la barra y no los localicé, por lo que decidí pedir una bebida y esperar a que vinieran. Mientras bebía apoyado en la barra miré a la pista, y tras un buen rato de búsqueda pude localizar la cabeza de Fernando justo al otro extremo de dónde yo me encontraba. Me dirigí hacia ellos con el vaso en mano esquivando las personas que estaban bailando animados ritmos latinos.



En el momento que ya veia a Fernando, pude ver que éste estaba bailando totalmente pegado a Ana, mientras que detrás de ella había otro hombre que le restregaba el paquete en su culo con descaro, y de vez en cuando con la escusa del ritmo de la música le sobaba las tetas. Mi mujer movía el culo arriba y abajo, variaba y se echaba hacia atrás apoyándose en el otro hombre y restregando su sexo con el de Fernando mientras éste metía sus manos por el corte lateral del vestido para coger el precioso culo de ella. La escena me sorprendió un poco, no por lo de Fernando que ya lo tenía asumido, sino por la presencia del otro hombre, me acerqué y Ana me dijo:

" ¡Ah!, ¿ya estás aquí?, ha sido llegar y nos hemos puesto a bailar."

A continuación me cogió el vaso que llevaba, y se bebió lo que quedaba. Luego me dijo: " Acércate a la barra y traeme algo de beber que tengo mucho calor..."

Y de inmediato continuó moviéndose entre los dos hombres de la misma manera, incluso acentuando más los movimientos.

Yo me dirigí a la barra con mis pensamientos: "¡Qué guarra, está cachonda perdida y ya se lia hasta con desconocidos! ". Llegué cerca del camarero, y cuando pude le pedí un bourbon con cola, que es la bebida preferida de Ana. 

Al regresar con la bebida, miré al sitio donde estaban bailando antes y ya no les ví, pero al revisar los alrededores encontré a Fernando sentado en unos sofás con mesita a modo de privado, me dirigí a él y le pregunté: " ¿Dónde está Ana? ", él respondió: " Ha ido al baño, y el hombre que bailaba tras ella se ha ofrecido a acompañarla. "

Fernando y yo entablamos una conversación, y al rato vimos que volvía Ana. Se la veia espectacular dirigiéndose hacia nosotros con un paso firme que hacía bambolear sus senos bajo el vestido. Al llegar y sin decir una palabra se acercó a mí y me dió un beso en la boca, me metió su lengua y jugó con ella en el interior de mi boca. Fué un beso salvaje, húmedo, sobretodo porque al dejar de besarme noté en mi boca una presencia extraña, suave, cremosa y densa, al tragar noté un sabor salado y ácido a la vez. ¡ Era semen !, el semen del tipo que había estado con ella en el baño y que se había corrido en su boca tras una magnífica comida de polla por parte de mi generosa esposa. Al averiguar lo que me había tragado quise coger el vaso de mi mujer para beber, a lo que ella respondió quitándome el vaso: "Si bebes te quitará el sabor, y tienes que acostumbrarte a él, pues a partir de ahora va a estar muy presente en tu dieta..." A continuación le dijo algo al oído a Fernando y éste esbozó una sonrisa de sorna mirando el gesto de mi cara.

Yo estaba totalmente descolocado, pues veía que la situación se me estaba yendo totalmente de las manos, y mientras observaba cómo mi esposa empezaba a meter mano a Fernando por la bragueta de su pantalón para palpar su creciente miembro. Al mismo tiempo él aprovechó para magrearle las tetas a mi mujer e ir bajando poco a poco hasta llegar a su sexo por debajo de la falda. Ana estaba disfrutando el momento pues cerró los ojos y giró levemente su cabeza hacia atrás y a un lado, signo inequívoco de que estaba a punto de correrse, pero no llegó a hacerlo, pues de improviso llegaron unos hombres a la zona reservada en la que estábamos, y ésto les cortó el rollo.

" ¡Fernando, cuánto tiempo sin verte! ", dijo el más alto de ellos acercándose y dándole un efusivo saludo. 

Fernando por su parte se levantó y les dio la mano, esa que acababa de sacar del coño de mi señora, y dijo: " ¡Alberto y Juan, vaya par de crápulas que acaban de caer por aquí!. De inmediato y antes de entablar cualquier conversación se dirigió a ambos y nos presentó: " Alberto, Juan, esta es Ana y su marido Manolo ", ambos nos miraron con un gesto de desconcierto, sin duda provocado por la imagen que habían visto al llegar de Fernando y Ana, pero de inmediato reaccionaron con una sonrisa y mientras Juan me daba la mano educadamente, Alberto se acercó a mi mujer y tras dos besos en la cara le dijo: " ¡Encantado de conocerte, y puedo decir que el hecho de conocer a tan bella mujer ya me ha alegrado la noche! ", después los hombres invirtieron los papeles y Juan dio dos besos a Ana y Alberto me saludó estrechando mi mano y diciendo: " Te felicito, ¡tienes una mujer espectacular!", yo sólo acerté a decir: " Gracias, ya lo sé. "

Después se sentaron al lado de Fernando y empezaron a conversar de cosas suyas mientras Ana ponía interés en la conversación. Para oír mejor se echó hacia adelante y al abrirse el corte de la falda dejó a la vista sus piernas hasta la cintura, dejando claro que no llevaba nada debajo, asimismo por el lateral del vestido le podían ver perfectamente el desnudo pecho casi por completo, que con los comentarios y bromas de los recién llegados provocaban la risa de Ana con el consecuente bamboleo de sus senos. Ésta situación produjo una incesante lluvia de miradas de Alberto y Juan hacia mi mujer, avanzando la conversación cada vez más hacia temas más picantes y atrevidos.

En un inciso Fernando se levantó y nos dijo: " Vamos a la barra a por bebidas, ¿ queréis algo? ". A lo que Ana contestó: " A mí tráeme otro bourbon con cola.", y cuando iba a pedir yo, mi mujer dijo categóricamente: " No, Manolo no bebe que tiene que conducir.

Yo me quedé cortado por su reacción y no dije nada, pensé que no iba a tener ocasión de quitarme aquel sabor a semen de mi boca en toda la noche.

Seguidamente los tres hombres se fueron en dirección a la barra comentando entre ellos.

Ana acercándose a mi oído me susurró: " Te quiero bien sereno para que puedas disfrutar tu sesión de cuernos.", y me dio un tiento en la polla por encima del pantalón para calibrar mi calentura, me puso a mil, metí mi mano bajo el vestido y le toqué el coño, lo tenía ardiendo y estaba chorreando como una perra, cuando quise avanzar pasando un dedo por su clítoris ésta dió un suspiro y me apartó la mano diciendo: " Espera que la noche no ha hecho más que empezar "

En ese instante regresaron los tres hombres con las bebidas. Ana cogió su vaso y casi de un trago se bebió la mitad, necesitaba apagar su fuego.

Alberto se dirigió a ella y dijo: " Fernando me ha dicho que eres una gran bailarina, ¿quieres bailar conmigo? ". La respuesta de Ana no se hizo esperar cogió a Alberto de la mano y se dirigieron ambos a la pista poniéndose a bailar. 

Mientras Fernando y Juan hablaban conmigo sobre mi mujer: que si era
muy afortunado por tener una hembra así de "dispuesta", si hacía mucho tiempo que estábamos casados, etc. Yo mientras me hablaban miraba a la pista y veía que Alberto y Ana habían empezado una danza similar a la que antes había presenciado, pero cuál fue mi sorpresa cuando de pronto mi mujer trajo de la mano a Alberto al reservado y cogió a Juan para llevarlo a la pista, siguiendo el baile como lo había dejado. Juan era un tipo bien parecido y de complexión atlética, aunque era más bajo que Alberto y Fernando. Alberto marcaba un abultado paquete fruto del reciente roce en la pista y bebió ávidamente de su copa.

En la pista el espectáculo de Ana y Juan estaba rayando la pornografía, pues estaban "bailando" él con las manos bajo la falda de Ana y ella con una mano en el paquete de él, al poco de esta situación mi mujer le dijo algo al oído a Juan y éste se quedó en la pista mientras que Ana vino hacia nosotros y cogiéndo a Alberto de la mano dijo: " Ven con nosotros. ". Alberto no se hizo esperar y se fue con ella hasta la pista empezaron un breve baile sándwich en el que ellos eran el "pan" y Ana el "jamón y queso".

A los pocos minutos mi mujer cojió a ambos de la mano y se los llevó hacia el fondo de la discoteca donde estaban los baños. Yo imaginé que iba a repetir la escena vivida antes con el otro hombre y, tras unos momentos de conversación con Fernando, me excusé y me fui al baño de caballeros. Al entrar me crucé con un hombre que salía de lavarse las manos, había una hilera de los típicos urinarios de pared, y a continuación las cabinas de los wc, todas estaban con la puerta entreabierta, excepto la última de la derecha en la que se oía un cierto ruido. Entré en la cabina contigua y subiéndome al inodoro dí un vistazo por encima de la mampara de separación. Efectivamente allí estaba Ana siendo penetrada por Alberto mientras chupaba la polla de Juan que era extremadamente larga, sobretodo en relación a su estatura, yo creo que era similar a la de Fernando pero sin ser tan gruesa. Con las embestidas de Alberto la boca de Ana iba engullendo paulatinamente cada vez más la larga polla de Juan, llegando en algún momento a tragársela por completo. 

El espectáculo era tal que me saqué la polla y empecé a pajearme, y al otro lado Alberto y Juan aceleraban el ritmo de sus embestidas, mi mujer emitió un prolongado pero contenido quejido signo de que se había corrido como una cerda, y a continuación, se sacó la polla de Alberto del coño para empezar una mamada a dúo a los dos hombres en agradecimiento por su reciente orgasmo.

Yo con la visión de mi mujer chupando aquellas pollas como si en ello le fuese la vida, empecé a acelerar el ritmo de mi paja, pero de repente llamaron a la puerta y una voz dijo: " Manolo,¿estás ahí? ", me pareció reconocer la voz de Fernando, y ya desconcentrado por el susto me bajé del inodoro, guardé mi polla en el pantalón y tras un momento dije: " Sí, dime

Fernando contestó: " Te estaba buscando para decirte que en cuanto encuentre a Ana nos vamos todos a mi apartamento "

Yo contesté desde dentro: " Vale, de acuerdo dame un minuto que ahora salgo ", y para despistar tiré de la descarga de la cisterna del wc.

Él contestó: " Te espero en el reservado al lado de la pista ", y a continuación abrió la puerta del baño y se fue.

Yo aproveché para volverme a subir a la taza del inodoro para ver cómo iba Ana en la cabina de al lado, pero al asomarme pude comprobar que no había nadie, por lo que bajé de la taza y me fui a los lavabos, me lavé las manos pensando cómo era posible que se hubieran marchado sin que Fernando los hubiera visto, me sequé las manos y al salir, Ana se avalanzó sobre mí dándome otro morreo similar al de antes, con mucha lengua y mucho contenido, pues llevaba en la boca la corrida de los dos hombres que se había follado en el baño. Yo esta vez, conociendo el contenido del obsequio lo retuve en la boca para después escupirlo, pero mi mujer vio mis intenciones y separándose de mí me dijo: " Trágatelo ya te he dicho que hoy vas a acostumbrarte a su sabor, si no lo haces ya te puedes ir para casa "

Ante la amenaza hice de tripas corazón y me lo tragué sintiendo otra vez la sensación y sabor anteriormente vividas.

Ana ante su victoria me miró con una sonrisa burlona, me dió la mano y me llevó hasta el reservado adonde nos esperaban los tres hombres. Al llegar Alberto me miró sonriendo y me ofreció bebida diciendo: " Anda, bebe algo para pasar el "mal trago", ¡ah! y no te preocupes que no lleva alcohol "

Cogí el vaso y casi de un trago me bebí el refresco entero, ya que tenía la boca pastosa por la cantidad de semen ingerido y el calor que estaba pasando. Me senté en el sofá y en pocos segundos empecé a notar una potente somnolencia y de inmediato me quedé profundamente dormido.




CONTINUARÁ


viernes, 1 de junio de 2012

Relato La Playa II (continuación).




Pasados unos días mi mujer Ana, tras un revolcón que nos dimos en casa a la hora de la siesta, me comentó como el que consulta si quieres "agua o vino" si no me importaría que se pusiese en contacto con Fernándo (el improvisado amante de la playa), pues en aquella ocasión había quedado muy satisfecha y quería comprobar si era debido a la excitación del momento o por el "saber hacer" de Fernándo.



En ese momento aquellas palabras me sonaron a insatisfacción por parte de ella en nuestro reciente polvo y le dije:



Cariño, ¿tan mal te has quedado que ya quieres utilizar el " comodin de la llamada? " (intentando quitar un poco de "hierro" a la situación).


No seas tonto, no es eso, pero desde el día de playa que le conocimos, sueño casi todos los días en repetir el encuentro con Fernándo, pero sólo lo haré si tú me das tu aprobación. "

Yo me quedé un momento dubitativo pensando en las consecuencias que podía acarrear una respuesta u otra, pero por segundos me vino a la mente la imagen vivida hace unos días de mi querida mujercita siendo penetrada por esas tremendas trancas y sólo el recuerdo de la situación me produjo una intensa erección. 

Ella me miró, y al ver que mi pene estaba totalmente tieso me dijo:



" ¡Vaya, parece que tu polla te delata! Me parece que eso es un "visto bueno". Hizo . un movimiento y me señaló el capullo con su dedo índice con una sonrisa en la cara. " Me parece que en realidad estás deseando que otra polla me vuelva a reventar el coño." Y quedó a la espectativa esperando mi respuesta a tan osada afirmación.



Yo no podía negar la evidencia, pero como no estaba muy seguro de cómo podia derivar la situación le dije:



" Vale, estoy de acuerdo con lo de Fernándo, pero con una condición: Quiero estar presente mientras estés con él. Al fin y al cabo es un hombre al que sólo conocemos de aquel encuentro en la playa, y aunque parece buen tío, nunca se sabe... "


Ana se quedó pensativa un momento reflexionando mi propuesta y me contestó: 

" De acuerdo, pero una vez que la situación esté controlada y veamos que es segura me reservo la opción de pedirte que nos dejes solos hasta nuevo aviso. "

Yo asentí con la cabeza y ella me dió un cálido beso en la boca y nos abrazamos, pusimos la televisión y ella apoyó su cabeza sobre mi pecho mientras con sus dedos jugaba suavemente en mi hinchado glande. Era un movimiento suave, arriba, abajo, en círculos, casi una tortura. 

Mi mujer cogió el mando del reproductor de vídeo, y puso una peli , (suelo tener una carpeta con películas porno de variadas temáticas ), y de pronto en la pantalla salió una imagen de una pareja follando mientras otro tío miraba la escena amordazado y atado. La escena de la película representaba a la mujer que se follaba al amante frente al marido, él inmovilizado presenciando cómo el otro tío bombeaba el coño de su mujer con un grueso miembro mientras ella aullaba en oleadas de placer fijando la mirada en los ojos y la tiesa polla de su esposo.

Viendo la escena mi mujer dijo: " Esta peli me está dando ideas..." y al mismo tiempo empezó a pajearme con más intensidad.

Yo estaba en el cielo por la escena y el pajote que me estaba regalando mi querida esposa, pero debido a mi reciente eyaculación me costaba correrme otra vez.

Mientras, mi mujer veía en la película como el tío que follaba a la mujer se corría soltando chorros de semen en el interior del coño. Ana aceleró el movimiento mientras masajeaba mi glande con la lengua y observaba que en la película el amante se levantaba a desatar al marido y cogiéndolo del cogote le amorró al abierto coño de la mujer que chorreaba semen de su corrida y le decía "come cabrón déjaselo bien limpio que luego voy a follarla otra vez".

Mi mujer excitada por la escena acentuó la mamada al tiempo que con la mano me pajeaba a una velocidad vertiginosa, lo que provocó en mí un gran orgasmo corriéndome de tal manera que los primeros chorros fueron a parar a la boca de Ana, y al apartarse, su cara, pelo y tetas. Cayendo ya el semen por su mano me dijo: " Te lo has pasado bien ¿eh?, me voy a la ducha y llamo a Fernándo a ver si se acuerda de mí, que la película me ha dejado muy caliente... ".

Yo pensé " ¡Cómo no se va a acordar de semejante fiera que había demostrado ser en la playa! ", y debido al cansancio del anterior polvo y la siguiente corrida me quedé profundamente dormido oyendo el ruido de fondo del agua de la ducha cayendo.

Ana me despertó con un beso en la boca y me dijo: " Levántate dormilón, que llevas tres horas durmiendo. Ves a ducharte y arréglate que he quedado con Fernándo para cenar".


Mientras me dirigía adormilado hacia la ducha observé que mi mujer se estaba  poniendo un liguero negro para llevar medias, el conjunto lo completaba un  tanga negro con un detalle de brillantes en la parte posterior, subió una pierna y empezó a ponerse las medias. La visión era muy erótica.

Tras asearme salí del baño y me quedé perplejo por la visión de tanta belleza: Mi mujer estaba enviando un mensaje por teléfono, llevaba puesto un vestido negro no excesivamente corto, por encima de las rodillas, pero con un corte lateral que subía hasta casi la cintura y la espalda totalmente descubierta hasta prácticamente el inicio de su culo, por lo que naturalmente no llevaba sujetador y sus pechos bamboleaban libres de ataduras bajo la tela. El conjunto se veía perfectamente rematado por unos zapatos de tacón metálico fino muy altos. Viendo como se había preparado yo pensé: " Está decidida a follárselo por todo lo alto, se ha puesto el traje de guerra ".

Ella levantó la vista del teléfono y me vio allí parado, admirándola y me dijo: " ¡No te quedes ahí pasmado, date prisa que vamos tarde! ".

Me apresuré a vestirme y en un momento estábamos en el coche camino al restaurante en el que habían quedado. Yo miraba de reojo a mi mujer que continuaba con el teléfono enviando y recibiendo mensajes mientras yo conducía, y observé que sentada como estaba podía ver casi totalmente su desnudo pecho por el lateral del vestido, así como su pierna hasta por encima del muslo con el final de su media hasta la tira lateral del tanga y el liguero.
La visión era superexcitante, y mi polla empezó a dar muestras de ello.

En una media hora llegamos al restaurante, estaba cerca del mar y tenía un cierto aire chillout, muy moderno y acogedor. Al entrar el maître preguntó si éramos Ana y Manuel, le dijimos que sí y nos dirigió hacia una mesa en el interior dónde nos esperaba Fernando. Al llegar a la mesa él se levantó y adelantando su mano me estrechó la mía, y a continuación dio dos besos en la cara a Ana. Mi mujer se sentó entre los dos, pues la mesa era redonda y el asiento era un cómodo sofá en forma de medio círculo.

Fernando muy atento empezó por interesarse por cómo estábamos desde la última vez que nos vimos e hizo un comentario de si le habíamos encontrado a faltar en estos días, y se quedó mirando a mi mujer. Ésta al ver su interés le dijo: " Desde que me follaste el otro día en la playa noto un vacío en mi interior que estoy deseando llenar " y luego añadió: " Manolo ha hecho lo que ha podido, pero con su polla no me puede llegar a dar el placer que yo   anhelo ".

Al oír esta respuesta de mi esposa asumí en aquel momento mi papel de segundón para aquella relación que se había establecido, por lo que mirando a Fernando hice una expresión de levantar las cejas y hombros como diciendo " ¡Qué se le va a hacer! ", a lo que él asintió y dijo:

" No te preocupes que estoy seguro que sabré llenar ese vacío con      creces ".

A continuación los dos sonrieron pícaramente, y pedimos la cena. Durante la cena estuvimos hablando de diferentes temas entre los que tratamos estaba la situación de Fernando, que nos dijo que en este momento no tenía pareja estable, pero que había vivido con una mujer durante ocho años y lo habían dejado por incompatibilidad entre ellos. La charla se fue alargando y cada vez veía que Ana estaba más divertida y en algún momento nerviosa, pues no paraba de moverse bajo el mantel, y Fernando no paraba de lanzarle miradas a sus pechos, que seguro que tenía una buena visión pues al estar mi mujer hacia adelante éstos quedaban casi totalmente al descubierto. Al llegar a los postres Fernando susurró algo al oído de Ana y acto seguido ella se levantó y me dijo: " pide los cafés, que voy al baño ", y acto seguido se fue hacia una escalera al fondo del restaurante.

Durante la espera Fernando me preguntó si éramos asiduos a éste tipo de aventuras, a lo que yo le respondí: " La verdad es que no, yo siempre he bromeado con la idea que probara sexo con otro hombre, pero ella siempre se negaba en rotundo, incluso llegando a enfadarse por mis insinuaciones. "

Fernando respondió: " Pues la verdad es que la veo muy desenvuelta para ser la primera vez, ¡por lo visto le gustó la primera lección! " y me guiñó un ojo.

Al momento regresó Ana del baño y pasados unos minutos empezó a buscar en su bolso de mano y me dijo: " Cariño, me parece que me he dejado el móvil en el baño, ¿porqué no te acercas a ver si está allí? ".

Me extrañó que me enviara a mí al baño de señoras a buscarlo, pero supuse que quería hablar más con Fernando, por lo que me dirigí al baño y al llegar vi a  una señora que salía y le expliqué si sería tan amable de mirar a ver si estaba el teléfono dentro. La señora se ofreció a mirar y en un par de minutos salió y me dijo que no había ningún teléfono. Le agradecí el gesto y me volví para la mesa. Según me acercaba pude ver que Fernando y Ana se estaban besando apasionadamente, mi mujer cogía a Fernando por detrás del cuello con una mano, y la otra mano la tenía bajo el mantel, él también tenía una mano bajo la mesa y con la otra sobaba descaradamente a mi mujer una teta por el lateral del vestido. Me acerqué y dije inocentemente: " He preguntado a una señora y me ha dicho que no estaba el móvil ".

Ana dejó de besar a Fernando y dijo: " Es verdad, lo siento cariño, pero lo llevaba al fondo del bolso y no lo había visto ".

En ese momento dejaron el sobeteo y recobraron la compostura y dirigiéndose a mí Ana me dijo: " Fernando dice que podemos ir a una discoteca cercana y cuando nos cansemos ir a un apartamento que tiene cerca de aquí, y continuar la noche allí ". 

Yo hice un gesto de estar de acuerdo. Fernando se levantó (con un prominente bulto en el pantalón) y dijo: " Voy un momento al baño y pido la cuenta, yo invito ", y a continuación se dirigió hacia el baño. Al pasar vi que del bolsillo superior de su chaqueta colgaba algo, y al fijarme reconocí los brillantes del tanga de Ana , por lo que le dije: " ¡Ya te vale, te has ido al baño para quitarte el tanga y dárselo a Fernando! ".

Ana contestó: " Pues sí, la verdad es que ya llevaba un buen rato durante la cena metiéndome mano, me ha sugerido que me lo quitase y sólo he querido facilitarle las cosas, además cuando te has ido con la escusa del teléfono he aprovechado para sobarle la polla bajo la mesa. ¡No la recordaba tan grande!. Estoy chorreando, deseo que me la meta hasta que me haga perder el conocimiento ".

Cuando regresó Fernando nos levantamos, y al dirigirnos a la salida mi mujer cogía a Fernando por la cintura y él le cogía el culo con su mano por debajo del vestido aprovechando el pronunciado escote trasero del vestido. Yo iba detrás observando la escena, y la cara de sorpresa del maître que nos había recibido, al ver que salíamos con los papeles invertidos a como entramos.

Nos dirigimos a nuestro coche, y al subir yo me puse de conductor y ellos dos entraron al asiento trasero Fernando se inclinó hacia mí y me indicó el camino a seguir hasta la discoteca, y a continuación me dijo: " No vayas muy rápido, que quiero aprovechar el trayecto para que tu mujer me alivie un poco la tensión... "

Acto seguido dio un morreo a Ana mientras ésta empezó a sobarle el paquete sobre el pantalón. Yo arranqué el coche, y mientras conducía iba echando miradas a través del retrovisor para ver el espectáculo, parecía un taxista voyeur al que se le había subido en el taxi una pareja exhibicionista.

En una de esas miradas pude ver que mi mujer tenía su enorme polla en la mano que movía acompasadamente arriba y abajo mientras succionaba el capullo con la boca intentando en cada bocanada que el falo entrara un poco más en su garganta. Yo pensé: " Se va a ahogar ", pero parecía que poco a poco iba acomodando la garganta y acrecentando el ritmo de la mamada.

Yo continué con mi labor de conductor y tras unos momentos oí resoplar a Fernando y al mirar por el espejo vi la cara y el pelo de Ana lleno de la corrida mientras daba un tierno beso a la punta del capullo de Fernando. 

Cuando me vio observando la escena se acercó a mí, abrió la boca que tenía llena de semen, y mirandome a través del retrovisor, cerró la boca tragó y dijo: " Cielo, ¿tienes algún pañuelo por ahí?, es para limpiarme un poco la lefa de Fernando. "

Yo le repondí: " Sí, claro. " y le pasé un paquete de pañuelos de papel que llevaba en la guantera.

Mientras ambos se recomponían  vi que ya llegábamos a la discoteca, Fernando se dirigió a mí y dijo: " Déjanos en la puerta y ves a aparcar, quedamos en la barra de la pista del piso de abajo. "

Les dejé y me fui al parking.


CONTINUARÁ

La playa - parte 1.
La playa - parte 3.